Consciencia Profesional

                Era un momento de mucha intensidad, una intensidad que mutó a tensión. Pensábamos que la mayoría nos conocíamos, pero en realidad, la compañía había crecido de 60 a 100 personas en menos de un año, y sumándole la rotación… Resultaba que sólo entre la minoría teníamos historia construida. Había que trabajar en formar historias nuevas.

                ¿Cómo se lidera una integración cultural? ¿Cómo alineas lo anterior con lo nuevo? Heráclito siempre tuvo razón: “Lo único constante es el cambio”. ¿Y cómo gestionar ese cambio en un ambiente de tanta tensión? ¿En un trabajo donde la intensidad recién estaba comenzando a crecer? ¿Cómo se gestiona un cambio paradigmático organizacional acompañado de una crisis socioeconómica regional?

                Esas fueron algunas de las preguntas que tenía dando vueltas en mi cabeza. Preguntas que me llevaron a plantearme el cómo poder colaborar en esa situación, para que a todos nos vaya mejor, y dado a que pasamos tanto tiempo dedicándole a nuestro trabajo, que lo podamos disfrutar.

"There is little success where there is little laughter." - Andrew Carnegie

                Siempre que me aparecieron cuestionamientos o dudas en mi vida, fui a buscar fuentes confiables para informarme, para aprender, para elevarme al siguiente nivel de conocimiento disponible. Esto me llevó a anotarme en la certificación de “The Science of Happiness at Work”, de la UC Berkeley, que se podía hacer online en la plataforma edx.

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                Desde mi punto de vista, en toda teoría, hay mínimo dos campanas: los que creen que esa teoría se puede aplicar en la práctica, y los que creen que esa teoría, queda en la teoría. Yo elijo creer. Elijo considerar que se puede ser feliz en el trabajo, y no sólo eso, sino que hacerlo debería ser un proyecto que todos deberíamos tener en nuestras vidas.

El curso me concientizó. ¿Y que aprendí? Aprendí que, en mis mejores días, en los días que mejor me sentía:

-          Mi salud y sentido del humor mejoraban

-          Me volvía más creativo y efectivo para resolver problemas

-          Resultaba ser más innovador productivamente hablando

-          Estaba automáticamente más comprometido y motivado

-          Tenía mayor disposición a contribuir

-          No sentía el estrés, y los problemas que surgían, se resolvían fácilmente

-          Sentía que mis compañeros me percibían más agradable y confiable

-          Y sin dudas, era más efectivo liderando

Además, aprendí a través de los pilares fundamentales para alcanzar la felicidad en el trabajo, que algunos son decisiones personales, como el propósito que uno quiere tener, lo comprometido está con la visión y los valores de la organización donde se desempeña, o lo amable que uno quiera ser con las otras personas (y no sólo en el trabajo). Mientras que otros son necesidades de los nuevos tiempos: ser emocionalmente inteligentes es una habilidad que se puede desarrollar, y nos va a colaborar por demás, en nuestro desarrollo profesional, a través de la empatía y la resiliencia.

                ¿Suena bastante bien? Puede ser. Ahora, lo que el curso no me iba a enseñar, era que todas estas preguntas y aprendizajes, me iban a llevar hacia una de mis mayores luchas internas…


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